Ya están puestas nuestras almas para
buscar en las calles -que tantos siglos se
callan- esa luz que, tras de sí, traerá el
cortejo de los días que forman esa Semana
por la que todas las demás existen

domingo, 14 de noviembre de 2010

Entrevista de Monseñor Asenjo Pelegrina en el Correo de Andalucía


-¿Se han cumplido por entero sus expectativas en este primer año al frente de la diócesis?
-En buena medida sí. Ha sido un año muy intenso, de muchísimo trabajo. He renovado la curia, el seminario. Hemos seguido impulsando el plan diocesano de pastoral. Hemos ordenado 12 nuevos sacerdotes y gracias a la providencia de Dios hemos sido testigos de la beatificación de Madre María de la Purísima, que ha sido seguramente el acontecimiento más importante. El balance general creo que es positivo.

-¿Se ha llevado más alegrías o sinsabores?
-Mi vida en este año ha estado entreverada de la dos cosas, de alegrías y también de sufrimientos. Pero quiero decir que las satisfacciones han sido mucho más intensas que los sufrimientos.

-¿Qué papel ejercerá el nuevo obispo auxiliar que estamos esperando... para cuándo?
-El cuándo yo no lo sé. La Santa Sede es quien lo nombra. Sí puedo decir que yo lo he pedido porque considero que lo necesito. La diócesis es muy amplia, muy vasta, son dos millones de habitantes, muchísimas parroquias. En él quiero delegar la curia pastoral, es decir la relación con las delegaciones diocesanas y el seguimiento del plan pastoral diocesano. Luego compartiría con él las salidas a las parroquias. Acogeré al obispo que me manden con espíritu fraterno, de hermano y de amigo.

-¿Qué balance hace de la reciente visita del Papa?
-Ha sido un viaje muy hermoso, corto, pero ciertamente intenso y muy gozoso. La organización ha sido perfecta tanto en Santiago como en Barcelona. La presencia del Papa siempre es un aliento. Ha acudido mucha gente con gran entusiasmo y fervor a pesar de que en alguna prensa se ha dicho que no.

-¿Coincide con el diagnóstico de Benedicto XVI de que se vive un "laicismo agresivo" comparable al anticlericalismo de la Segunda República?
-Coincido en la petición positiva que el Papa hizo de un diálogo entre el laicismo y la religión. No en un antagonismo, sino en una integración y en una coexistencia.

-¿Cómo definiría su relación actual con las cofradías?
-Creo que he tenido una buena relación a lo largo de este año, más allá de momentos puntuales donde ha podido haber cierto desencuentro. El balance general es sobresaliente. Ciertamente he tenido alguna dificultad con alguna hermandad. He hablado con toda claridad y pienso que se me ha entendido.

-¿Son muy distintas las hermandades de Sevilla a las que se encontró en Córdoba?
-Sustancialmente son parecidas. Luego en algunos aspectos difieren. Aquí todo es mucho más grandioso, más... más... solemne. Pero bueno, yo he procurado subrayar lo que a mi juicio constituye su identidad más precisa como asociaciones públicas de fieles. He insistido mucho en la cohesión interna y en la unidad y he pedido también que incrementen su eclesialidad, es decir, su inserción y sentido de pertenencia a la iglesia diocesana. Que no se consideren islas, entes autonómos independientes, sino que vivan también la iglesia diocesana y también la parroquia.

-¿Están las hermandades empleándose a fondo en el ejercicio de la caridad?
-Es posible que todos podamos crecer y mejorar, pero creo que en estos momentos, tanto las hermandades y cofradías, como la Cáritas Diocesana, las cáritas parroquiales y las obras sociales de los religiosos están dando el do de pecho en un momento crítico de verdadera emergencia social. Tengo la impresión de que todas las hermandades están haciendo lo que está en su mano para estar a la altura de las circunstancias.

-¿Le habría gustado que el cardenal Amigo diera el pregón de la Semana Santa?
-Hubiera respetado absolutamente su decisión de pronunciar el pregón, como respeto su decisión de no pronunciarlo. Cuando me enteré de que se lo iban a proponer le llamé para decirle que me parecía de perlas que viniera, que venía a su casa. Pero ya me anticipó que no estaba por aceptar. Decía que él no se veía como pregonero, como no me veo yo. Para pronunciar este tipo de pregón, con el género literario que se adopta en Sevilla o en Córdoba, hay que ser sevillano o por lo menos andaluz. Un castellano no está dotado para pronunciar este tipo de pregones.

-¿Y el pregonero de este año, Fernando Cano-Romero, se adecúa al perfil deseable?
-Es una persona muy de casa y estoy seguro que lo hará muy bien cumpliendo su cometido que no es otro que anunciar el misterio pascual de Jesucristo muerto y resucitado para lo cual se requiere una hondura espiritual, una experiencia de fe y un sentido de pertenencia a la Iglesia.

-¿Cree usted que en Sevilla hay demasiadas coronaciones?
-Convendría disciplinar un tanto estos actos, porque de lo contrario, si proliferan en exceso, se terminan devaluando y trivializando. Yo nunca me voy a oponer a una coronación siempre que haya un sólido proyecto pastoral y social detrás. La coronación por la coronación o para satisfacer aspiraciones personales de juntas de gobierno o simplemente por emulación del vecino no me interesa. Mi pretensión es que haya una al año, máximo dos en circunstancias extraordinarias.

-¿Y las salidas extraordinarias, también se reglarán?
-En todo esto hay que actuar con mesura y con una cierta racionalidad. Puede haber motivos que aconsejen permitir una salida extraordinaria. Lo que no puede ser es que sea fruto de un capricho o sentimiento de emulación. Siempre que haya motivos fundados y la salida extraordinaria contribuya a enraizar la devoción y el culto al Señor o a la Virgen, yo no pondré dificultades. Es decir que haya una finalidad pastoral, aunque la motivación sea de carácter histórico, 500 años o los años que sean.

-¿Qué tal le sentó primero el ofrecimiento del hermano mayor y luego la negativa de la junta de gobierno de la Macarena a acoger en el atrio el monumento a Juan Pablo II? Se dice que pesaron razones estéticas o de índole más diversa del tipo "el Papa nunca rezó ante la Macarena".
-No conocía la noticia. Alabo la buena voluntad del hermano mayor y bueno, pues... pues me sorprende un poquito la negativa de la junta de gobierno. Afirmar que el Papa no visitó su hermandad, pues hombre me parece una razón pobre. A esta junta de gobierno le diría que consideren la magnitud gigantesca de la figura de Juan Pablo II, su vinculación a Sevilla, donde vino a beatificar a Sor Ángela de la Cruz y a presidir el Congreso Eucarístico Internacional. Le diría que consideraran la grandeza de este Pontífice, cuyo pontificado es uno de los más admirables de toda la historia de la Iglesia. Desconocía este dato y me sorprende.

-¿Por qué no son recomendables dos candidaturas en las elecciones de una hermandad?
-Yo tengo que respetar las decisiones internas de las hermandades. Pero la experiencia en Córdoba, en Toledo inclusive y en Sevilla me dice que no es bueno trasladar al mundo de las hermandades y a la vida de la Iglesia en general los parámetros en uso de la vida política con programas electorales, debates, propaganda... Eso termina antes o después dejando heridas, fisuras en la vida de las hermandades.

-La hermandad de la Resurrección ya sabe a qué atenerse, ¿verdad?
-Pues sí, se lo he dicho con claridad me-ri-dia-na-men-te castellana. Una hermandad de La Resurrección no puede salir el Viernes o el Sábado Santo. No es una hermandad de penitencia. La hermandad de la Resurrección tiene el privilegio de anunciar a Sevilla en la mañana de la Pascua florida que Cristo vive, que ha resucitado. Ellos tienen ese compromiso y ese encargo específico que deberían vivir con extraordinario gozo. Teológicamente no se sostiene que procesione el Viernes o el Sábado Santo.

-Un cardenal de Sevilla reconoció su carácter penitencial y otro cardenal hispalense, su antecesor, ha sido hasta hace poco el principal aliado con el que ha contado la hermandad para defender su incardinación en el Sábado o al menos solucionar su penosa estación en las horas de la madrugada con vehículos colándose en el cortejo o con charcos de Lipasam en el suelo. Ahora llega usted y cambia la música. ¿No parece que el destino de esta cofradía quedase al antojo del criterio del inquilino de la sede?
-Pues no. Gracias por lo del inquilino. Yo me remito a datos objetivos y fundados: la sana teología. Si quieren procesionar el Sábado pues que den un giro a sus normas, a sus títulos y a sus titulares. Si hay problemas que los coches se cruzan, eso se arregla con la Policía urbana. Por eso no cambiemos la esencia más genuina de esta hermandad.

-Quedan tres hermandades aún sin nazarenas. ¿Piensa la Iglesia actuar de oficio para terminar de zanjar este asunto?
-A mí me gustaría zanjarlo y terminar con este asunto. Voy a llamar personalmente a los cuatro hermanos mayores (también está la hermandad del Santo Entierro de Dos Hermanas) y les voy a exponer cuál es el punto de vista de la Iglesia, cuáles son las Normas Diocesanas y voy a pedir en un diálogo sencillo y fraterno que acomoden sus ordenanzas, sus estatutos a las normas de la Iglesia de Sevilla, que a su vez están fundadas en el Código de Derecho Canónico y en Concilio Vaticano II. Tampoco esto es un capricho. Hoy día es difícil entender que una hermandad admita hermanas en su seno y después les recorte parte de sus derechos. Espero que esto se solucione por vía pacífica, dialogada y amistosa. Tengo esperanza de lograrlo.

-¿Le gustaría que en la Semana Santa de 2011 se plasmara ya esa voluntad?
-Pues sí me gustaría que todos estos temas que van quedando ahí en la trastienda, estos flecos se vayan reconduciendo y solucionando.

Texto: El Correo de Andalucía

No hay comentarios: